Los veleros que participan en la Barcelona World Race son auténticos fórmula 1 de la navegación a vela. No obstante, a diferencia de los automóviles de alta competición, son barcos todavía poco conocidos por el gran público.
A continuación, veremos qué los hace tan especiales.
El Open 60 es un monobuque de aproximadamente 18 m. de eslora que incorpora las últimas innovaciones en materiales y tecnología. Es una auténtica máquina ecológica que puede dar la vuelta al mundo de manera autosuficiente con un mínimo coste energético. Técnicamente tiene poco en común con el resto de veleros deportivos. De entrada se muestra como un barco plano, de poco francobordo, mucha vela, cubierta franca y popa ancha. Aunque está diseñado para navegar siguiendo cualquier rumbo, alcanza su máxima eficiencia cuando va al largo sin escora, planeando literalmente sobre las olas, a velocidades 25 nudos, gracias a la gran superficie vélica que arbola.
Para conseguir estas prestaciones, se han ido desarrollando una serie de innovaciones técnicas que pensando en una tripulación mínima, permiten controlar la navegación y evitar que el barco volque, escore y derrape en exceso.
Las prestaciones del Open 60
Actualmente, casi todas las unidades en activo de este modelo están construidas con fibra de carbono, combinada con materiales procedentes de la aeronáutica. Eso hace que el buque sea extremadamente ligero y sólido, cualidades que proporcionan velocidad al reducir la fricción con el agua. Por otro lado, eso mismo provoca que el barco escore con el mínimo de viento, situación que queda compensada por una larga quilla móvil lastrada que bascula 45º a lado y lado, con la ayuda de un sistema hidráulico. Cuando el viento aumenta, un único tripulante puede desplazarla hacia el lado barlovento y mantener el barco plano gracias a la fuerte palanca provocada. Sin embargo, eso no es suficiente y para completar el efecto de la quilla, los Open 60 incorporan dos innovaciones peculiares: los tanques de lastres interiores y las orzas o derivas laterales.
Durante la navegación, la velocidad del barco permite que, mediante unos grifos de fondos especiales de tipo periscopio, entre por presión o salga por succión, agua de mar en unos grandes tanques distribuidos por el fondo de la cabina. Ese peso complementario sin coste energético, refuerza la palanca provocada por la quilla. Con la ayuda de la quilla y los tanques, el barco navega plano pero todavía puede derrapar lateralmente, ya que una quilla inclinada pierde capacidad de resistencia lateral y deja que el barco se vaya de lado (abatimiento).
Para evitarlo, los Open 60 incorporan dos orzas laterales que ayudan a mantener el rumbo junto con los dos timones también laterales necesarios para gobernar el barco. La presencia de dos timones y dos orzas son recursos utilizados también por los catamaranes, ya que ambos modelos de barco tienen en común, un ancho o manga considerable.
Las orzas de un Open 60, atraviesan oblicuamente el barco desde la cubierta hasta la base de obra viva, pesan mucho y hacen falta aparejos desmultiplicadores para levantarlas y bajarlas. Además esta operación debe hacerse con el barco parado, ya que si navega, la mínima resistencia lateral del agua hace imposible moverlas.
Todo ello hace que las maniobras con un Open 60, deban organizarse muy bien ya que cuando la dirección del viento cambia de lado, tiene que manipularse la quilla, el lastre de los tanques y substituir la orza que trabaja, además de las propias tareas de maniobra con las velas. Por otro lado, todos estos dispositivos son fundamentales porqué los Open 60 están diseñados para navegar en solitario o en pareja, sin contar con una tripulación que ayude a hacer contrapeso. Asimismo, a menudo las condiciones extremas de navegación impiden que haya nadie más en cubierta. Por todo ello, dichos sistemas se revelan indispensables hasta el punto de que la normativa existente establece que, incluso completamente volcado, un Open 60 debe poder volver por sí solo a la posición horizontal.
Esta preocupación por la seguridad, también explica que el buque de un Open 60 esté altamente compartimentado y que, a proa, haya una sección o caja estanca rellena de espuma sintética, preparada para absorber golpes frontales. A gran velocidad, el impacto con cualquier objeto puede ser fatal, y por este motivo, también es frecuente proteger una de las partes más delicadas, los timones, con mecanismos de pliegue automático anticolisión que evita roturas.
Diferentes combinaciones de velas en un Open 60
Por lo que a las velas y el aparejo se refiere, los Open 60 normalmente tienen un único palo con una gran superficie vélica, que proporciona mucha velocidad, especialmente con vientos portantes. Algunos de ellos, llevan palos giratorios y otras crucetas de cubierta que les hace parecer barcos de pesca. Nada más lejos de la realidad, las velas y la maniobra están adaptadas para optimizar la navegación en solitario o en pareja, en todo tipo de condiciones.
Un Open 60 lleva unas 10 velas, que incluyen una mayor y un génova, un génova pequeño, una trinqueta, distintos tormentines y una serie de espináquers y velas de través de diferentes pesos, a fin de adaptarse a todas las condiciones de viento y mar. La jarcia firme es de fibra y para maniobrar todas estas velas y ajustarlas al viento, son necesarios cabos altamente resistentes y winches que, mediante un sistema de engranajes, reduzcan el esfuerzo al cazarlos.
El interior del barco
odos estos elementos ponen de manifiesto que un Open 60 no es un yate de recreo y donde eso es más evidente es el interior del barco. El habitáculo es una pequeña zona de mínimos y sin comodidades, nada que ver con el confort que se puede encontrar en un yate equivalente de 18 metros con 4 cabinas, sofás, varios baños, agua caliente, aire acondicionado y congelador. En la cabina de un Open 60 hay una pila, un fogón de camping y una o dos literas de lona. El centro neurálgico del barco es la mesa de cartas con asientos reclinables multiusos, sitio de trabajo habitual donde también se “duerme” sin echarse. Nada más. A bordo, no hay nevera, lavabo, ducha ni inodoro (WC).
Aparte de la cabina, el interior del buque es un gran volumen compartimentado de poca altura, poco iluminado y de funcionalidad máxima, donde está a la vista (cajas de provisiones, timoneras, sistemas hidráulicos, circuitos de tubos, cableado electrónico, sacos de velas…) y accesible en caso de intervención inmediata. El interior de un Open 60 transmite una sensación de tecnología, austeridad y solidez.
Como la mayoría de veleros, los Open 60 también llevan un motor interior diesel con una sola hélice que, en caso de necesidad, permite navegar a poca velocidad y que, sobre todo junto al generador, también proporciona energía para los aparatos de a bordo.