Todos los veleros avanzan por el impulso del viento, pero contrariamente a lo que parece, eso no es debido a que el viento empuje la superficie de la vela. Si así fuera, un velero siempre navegaría a favor de la dirección del viento y nunca podría hacerlo perpendicularmente, y todavía menos, con el viento en contra. En este caso, los barcos participantes en la Barcelona World Race tendrían muy poco margen de maniobra en la dirección a tomar y la regata podría prolongarse meses e incluso años, en caso que los vientos fueran contrarios.